viernes 9 de julio de 2010

Sistema de Sanación Magnified Healing

Magnified Healing es una energía que estamos creando junto, y no solo canalizando, con la poderosa energía del Altísimo Dios del Universo, a través de la Maestra Ascendida Kwan Yin, de la Compasión y el Rayo Violeta.

Con la vibración de esta energía, canalizada a la Tierra en 1992, por las norteamericanas Giselle King y Kathryn Anderson, podemos sanarnos a nosotros mismos y otras personas, tanto presencialmente como a distancia.

Magnified Healing limpia nuestro karma y mejora nuestras condiciones de salud, trabajando a nivel de nuestros cuerpos físico, mental, emocional y sutil, elevando nuestro nivel vibracional, colaborando en nuestro proceso de evolución espiritual. Esta energía también trabaja en la modificación de nuestro código genético (ADN), limpiando nuestras impurezas, contribuyendo en nuestra evolución álmica.

A través de la iniciación en Magnified Healing, se abre un Canal de Luz, que va desde nuestro corazón a la Mente Original, el Altísimo Dios del Universo, y desde allí pasa por todos los centros energéticos -denominados chacras- activándolos y limpiándolos, llegando hasta el Centro de la Tierra, donde yace el Diamante de la misma, su Corazón, preparando los cimientos para el trabajo de la ascensión.

El sistema de sanación Magnified Healing, nos enseña a sanar el karma en su totalidad. Se trabaja con los 9 cuerpos, para que de esta manera podamos formar nuestro Cuerpo de Luz (Merkaba), para nuestra ascensión.

martes 14 de julio de 2009

La Carta Astral y Numerológica como recursos para la integración

La cosmovisión oriental, holista en su comprensión de la existencia y el ser humano, postula que somos un conjunto de “partes” y “polaridades” que juntas forman nuestra identidad, es decir, aquella sustancia que nos define como el ser único que somos. Así, por ejemplo, los taoístas afirman que somos seres de energía que nos manifiestamos de una forma dual, opuesta y complementaria, femenino y masculino, ying y yang, materia y espíritu.

Recogiendo el espíritu de dicha filosofía, algunas corrientes de la psicología moderna, particularmente la Psicología Humanista y Transpersonal, como es el caso de la Gestalt y Psicosíntesis, en su desarrollo comprendieron que somos algo así como una suerte de un conjunto de voces, de subpersonalidades, de distintos yoes, que es necesario identificar e integrar para funcionar con mayor plenitud y armonía. A partir de esta concepción, hoy podemos entender que no somos una sola cosa, sino que somos más complejos y contradictorios de lo que nos parece. De esta forma, en el camino hacia nuestra verdadera identidad, se vuelve necesario conocer cada una de estas partes, de estas “voces”, para llegar a una síntesis que nos permita alcanzar un mayor grado de madurez o integración personal.

En ese sentido, tanto la Astrología como la Numerología nos proporcionan un rico mundo de símbolos, mitos, arquetipos y conocimientos que constituyen uno de los mapas más completos que hasta el momento conozco del Ser Humano y, más aún, de cada persona en particular. De esta forma, la Carta Astral y Numerológica, cada una con su especial matiz, constiuyen un mapa, una detallada cartografía de todas las posibilidades que llevamos dentro, o, dicho en términos metafóricos, de nuestros dioses y diosas interiores, que son los que nos llaman a cada momento a realizar lo que vinimos a hacer en la Tierra, es decir, aquel llamado que algunos entendemos como la “vocación” del alma.

Sin temor a equivocarme, creo que la Astrología y Numerología vistas de esta forma pueden llegar a enseñarnos que cada persona es un camino que, ejerciendo su libertad conciente y responsablemente, tiene la posibilidad de encontrar no solo su propia armonía interior, sino también su armonía con lo natural, la sociedad y el entorno creado, pudiendo llegar a forjarse un destino mejor en la medida que se vuelve más consciente de cómo cada uno de estos “dioses” o "fuerzas de necesidad" se manifiestan en su interior. De esta forma, podemos establecer un equilibrio a partir de la comprensión de las distintas necesidades que habitan dentro de nosotros mismos, pudiendo darles un espacio saludable desde el cual poder satisfacerlas, o al menos, atenderlas, apaciguando o superando la lucha interior que muchas veces tiene lugar cuando intentamos negar o silenciar algunas de nuestras necesidades. Es por eso que siempre señalo que estas son herramientas de luz, en el sentido que iluminan donde había oscuridad o falta de conocimiento y/o entendimiento.

sábado 16 de mayo de 2009

El “como es arriba, es abajo” de la Astrología y las posibilidades de la Carta Astral

Como otra de las Ciencias Sagradas que conozco, el “como es arriba, es abajo” que sabiamente nos señala la Astrología, invita a nuestra conciencia a sentirse parte de la unidad del Todo, donde entonces nosotros no somos algo distinto del Universo, tal como una gota del mar sigue siendo el mar.

De esta manera, se puede comprender cómo nuestra Carta Astral, que simboliza la fotografía del cielo en el momento y punto exacto que en nuestra madre Tierra nos da a luz, refleja poéticamente una danza única de los planetas en el cielo, que nos vienen a señalar el camino que nuestra alma está invitada a recorrer para realizar su misión en este trozo de existencia. La Carta Astral, por tanto, nos muestra una radiografía del alma que nos indica las pautas de la vida para continuar en la ruta de nuestra evolución cósmica.

En definitiva, el conocimiento y comprensión del simbolismo de nuestra propia Carta Astral constituye una guía llena de sabiduría que el Universo ha puesto a nuestra disposición para que tengamos acceso a conocer el viaje de regreso a nosotros mismos, en el que podamos des-cubrir lo que somos y quiénes somos en realidad. Por eso cuando me preguntan “Martín, ¿qué es la Astrología?”, simplemente señalo: “un espejo de nosotros mismos”.

Como el primer mapa pleno de autoconocimiento –que a mi vida llegó antes que el conocimiento de las cátedras de Psicología– la Astrología hoy constituye parte de mi, parte del marco de mis más valiosos conocimientos de la vida, que me permiten ser mejor ser humano y entregar algo mejor de mi en las relaciones con quienes me rodean. Es justamente desde esta perspectiva que hoy la integro a mi quehacer en el trabajo con las personas que me consultan, donde es la fuerza del alma misma la que se manifiesta cuando se establece sintonía, respetando lo que simplemente es, reflejado en el paisaje astrológico.

viernes 15 de mayo de 2009

Numerología, autoconocimiento y destino

Como una de las Ciencias Sagradas, la Numerología tiene por objetivo estudiar el valor cualitativo de los números aplicado a la comprensión de las leyes que gobiernan el Universo.

Aplicados al estudio de nuestra individualidad, los números que nos acompañan desde el comienzo de nuestra vida, codificados desde el momento que nacemos en nuestro nombre y fecha de nacimiento, constituyen un mapa simbólico único, pleno de sabiduría y conocimiento, que describe algunas de las más importantes pruebas y desafíos a los que nuestra existencia nos convocará en distintos momentos de nuestra trayectoria evolutiva, revelando claves para nuestro progreso y crecimiento material, emocional y espiritual.

Nuestra numerología personal, en tanto mapa descriptivo de nuestras experiencias y condicionamientos más tempranos, revela también la particular forma que desde niños desarrollamos para establecer contacto con el mundo y las personas que nos rodean, influenciando nuestra forma de percibir e interpretar la realidad en nuestro mundo adulto, sentando las bases de nuestra “personalidad”, es decir, la vestidura que recubre nuestro ser, que, aunque limitante, resulta fundamental para adaptarnos a las circunstancias que nos rodean y defendernos tanto de las amenazas internas como aquellas del medio externo.

Observar y reconocer esta parte de nosotros mismos, nuestra "personalidad", nuestro ego, tiene un importante potencial sanador, en tanto nos permite diferenciar entre lo que efectivamente constituye nuestra “máscara” y aquello que constituye la esencia de nosotros mismos, es decir, el SER divino y sagrado que somos, que en definitiva es el que nos promete alcanzar la elevación de nuestro espíritu en dirección hacia Dios. En ese sentido, la numerología nos puede abrir una puerta para conocernos más profundamente, y acercarnos así a reconocer quienes verdaderamente somos.

En ese sentido, el matiz que caracteriza la lectura numerológica que ofrezco a cada una de las personas que vienen a consultarme, así como el énfasis que me esfuerzo por transmitir a mis alumnos y alumnas en el curso de “Introducción a la Numerología de la Personalidad” que dicto hace ya algunos años, radica en el rescate de los recursos y capacidades que cada persona posee, que trascienden el campo predictivo que la vibración de cada número contiene, en tanto la posibilidad de cada número de convertirse en consecuencia o destino, ocurre en la perpetuidad del aquí y ahora, donde el diálogo y la conversación se convierten en vehículos de toma de conciencia y cambio.