Como otra de las Ciencias Sagradas que conozco, el “como es arriba, es abajo” que sabiamente nos señala la Astrología, invita a nuestra conciencia a sentirse parte de la unidad del Todo, donde entonces nosotros no somos algo distinto del Universo, tal como una gota del mar sigue siendo el mar.
De esta manera, se puede comprender cómo nuestra Carta Astral, que simboliza la fotografía del cielo en el momento y punto exacto que en nuestra madre Tierra nos da a luz, refleja poéticamente una danza única de los planetas en el cielo, que nos vienen a señalar el camino que nuestra alma está invitada a recorrer para realizar su misión en este trozo de existencia. La Carta Astral, por tanto, nos muestra una radiografía del alma que nos indica las pautas de la vida para continuar en la ruta de nuestra evolución cósmica.
En definitiva, el conocimiento y comprensión del simbolismo de nuestra propia Carta Astral constituye una guía llena de sabiduría que el Universo ha puesto a nuestra disposición para que tengamos acceso a conocer el viaje de regreso a nosotros mismos, en el que podamos des-cubrir lo que somos y quiénes somos en realidad. Por eso cuando me preguntan “Martín, ¿qué es la Astrología?”, simplemente señalo: “un espejo de nosotros mismos”.
Como el primer mapa pleno de autoconocimiento –que a mi vida llegó antes que el conocimiento de las cátedras de Psicología– la Astrología hoy constituye parte de mi, parte del marco de mis más valiosos conocimientos de la vida, que me permiten ser mejor ser humano y entregar algo mejor de mi en las relaciones con quienes me rodean. Es justamente desde esta perspectiva que hoy la integro a mi quehacer en el trabajo con las personas que me consultan, donde es la fuerza del alma misma la que se manifiesta cuando se establece sintonía, respetando lo que simplemente es, reflejado en el paisaje astrológico.
De esta manera, se puede comprender cómo nuestra Carta Astral, que simboliza la fotografía del cielo en el momento y punto exacto que en nuestra madre Tierra nos da a luz, refleja poéticamente una danza única de los planetas en el cielo, que nos vienen a señalar el camino que nuestra alma está invitada a recorrer para realizar su misión en este trozo de existencia. La Carta Astral, por tanto, nos muestra una radiografía del alma que nos indica las pautas de la vida para continuar en la ruta de nuestra evolución cósmica.
En definitiva, el conocimiento y comprensión del simbolismo de nuestra propia Carta Astral constituye una guía llena de sabiduría que el Universo ha puesto a nuestra disposición para que tengamos acceso a conocer el viaje de regreso a nosotros mismos, en el que podamos des-cubrir lo que somos y quiénes somos en realidad. Por eso cuando me preguntan “Martín, ¿qué es la Astrología?”, simplemente señalo: “un espejo de nosotros mismos”.
Como el primer mapa pleno de autoconocimiento –que a mi vida llegó antes que el conocimiento de las cátedras de Psicología– la Astrología hoy constituye parte de mi, parte del marco de mis más valiosos conocimientos de la vida, que me permiten ser mejor ser humano y entregar algo mejor de mi en las relaciones con quienes me rodean. Es justamente desde esta perspectiva que hoy la integro a mi quehacer en el trabajo con las personas que me consultan, donde es la fuerza del alma misma la que se manifiesta cuando se establece sintonía, respetando lo que simplemente es, reflejado en el paisaje astrológico.