Como una de las Ciencias Sagradas, la Numerología tiene por objetivo estudiar el valor cualitativo de los números aplicado a la comprensión de las leyes que gobiernan el Universo.
Aplicados al estudio de nuestra individualidad, los números que nos acompañan desde el comienzo de nuestra vida, codificados desde el momento que nacemos en nuestro nombre y fecha de nacimiento, constituyen un mapa simbólico único, pleno de sabiduría y conocimiento, que describe algunas de las más importantes pruebas y desafíos a los que nuestra existencia nos convocará en distintos momentos de nuestra trayectoria evolutiva, revelando claves para nuestro progreso y crecimiento material, emocional y espiritual.
Nuestra numerología personal, en tanto mapa descriptivo de nuestras experiencias y condicionamientos más tempranos, revela también la particular forma que desde niños desarrollamos para establecer contacto con el mundo y las personas que nos rodean, influenciando nuestra forma de percibir e interpretar la realidad en nuestro mundo adulto, sentando las bases de nuestra “personalidad”, es decir, la vestidura que recubre nuestro ser, que, aunque limitante, resulta fundamental para adaptarnos a las circunstancias que nos rodean y defendernos tanto de las amenazas internas como aquellas del medio externo.
Observar y reconocer esta parte de nosotros mismos, nuestra "personalidad", nuestro ego, tiene un importante potencial sanador, en tanto nos permite diferenciar entre lo que efectivamente constituye nuestra “máscara” y aquello que constituye la esencia de nosotros mismos, es decir, el SER divino y sagrado que somos, que en definitiva es el que nos promete alcanzar la elevación de nuestro espíritu en dirección hacia Dios. En ese sentido, la numerología nos puede abrir una puerta para conocernos más profundamente, y acercarnos así a reconocer quienes verdaderamente somos.
En ese sentido, el matiz que caracteriza la lectura numerológica que ofrezco a cada una de las personas que vienen a consultarme, así como el énfasis que me esfuerzo por transmitir a mis alumnos y alumnas en el curso de “Introducción a la Numerología de la Personalidad” que dicto hace ya algunos años, radica en el rescate de los recursos y capacidades que cada persona posee, que trascienden el campo predictivo que la vibración de cada número contiene, en tanto la posibilidad de cada número de convertirse en consecuencia o destino, ocurre en la perpetuidad del aquí y ahora, donde el diálogo y la conversación se convierten en vehículos de toma de conciencia y cambio.
Aplicados al estudio de nuestra individualidad, los números que nos acompañan desde el comienzo de nuestra vida, codificados desde el momento que nacemos en nuestro nombre y fecha de nacimiento, constituyen un mapa simbólico único, pleno de sabiduría y conocimiento, que describe algunas de las más importantes pruebas y desafíos a los que nuestra existencia nos convocará en distintos momentos de nuestra trayectoria evolutiva, revelando claves para nuestro progreso y crecimiento material, emocional y espiritual.
Nuestra numerología personal, en tanto mapa descriptivo de nuestras experiencias y condicionamientos más tempranos, revela también la particular forma que desde niños desarrollamos para establecer contacto con el mundo y las personas que nos rodean, influenciando nuestra forma de percibir e interpretar la realidad en nuestro mundo adulto, sentando las bases de nuestra “personalidad”, es decir, la vestidura que recubre nuestro ser, que, aunque limitante, resulta fundamental para adaptarnos a las circunstancias que nos rodean y defendernos tanto de las amenazas internas como aquellas del medio externo.
Observar y reconocer esta parte de nosotros mismos, nuestra "personalidad", nuestro ego, tiene un importante potencial sanador, en tanto nos permite diferenciar entre lo que efectivamente constituye nuestra “máscara” y aquello que constituye la esencia de nosotros mismos, es decir, el SER divino y sagrado que somos, que en definitiva es el que nos promete alcanzar la elevación de nuestro espíritu en dirección hacia Dios. En ese sentido, la numerología nos puede abrir una puerta para conocernos más profundamente, y acercarnos así a reconocer quienes verdaderamente somos.
En ese sentido, el matiz que caracteriza la lectura numerológica que ofrezco a cada una de las personas que vienen a consultarme, así como el énfasis que me esfuerzo por transmitir a mis alumnos y alumnas en el curso de “Introducción a la Numerología de la Personalidad” que dicto hace ya algunos años, radica en el rescate de los recursos y capacidades que cada persona posee, que trascienden el campo predictivo que la vibración de cada número contiene, en tanto la posibilidad de cada número de convertirse en consecuencia o destino, ocurre en la perpetuidad del aquí y ahora, donde el diálogo y la conversación se convierten en vehículos de toma de conciencia y cambio.